Prácticas para una Construcción Sostenible: Avanzan las tendencias en Chile

Las tendencias apuntan a generar una construcción respetuosa y amigable con su entorno. Cualquier empresa del rubro puede comenzar por estas prácticas. 

La construcción sostenible tiene que ver con aquella que es respetuosa con el entorno y se adapta a las condiciones del medioambiente, según afirmaron Universidades Europeas. 

La tendencia en la actualidad apunta hacia este método de construcción. Es decir, ahorrando recursos mediante la utilización de materiales de bajo impacto ambiental y social. También minimizando el consumo energético gracias a la bioconstrucción, garantizando el bienestar del entorno y sus usuarios: las personas.

De acuerdo a las palabras de Martín Vivanco Larraín, ex Jefe de Proyectos de Trei Inmobiliaria, quien actualmente se encuentra realizando un Máster Universitario en Planificación y Gestión en Ingeniería Civil en la Universidad Politécnica de Valencia, España, respecto de lo anterior, nos señaló que “En Europa rige una normativa fuerte respecto al consumo energético de las viviendas, la cual exige a las viviendas nuevas tener una clasificación mínima. Esto es muy bueno respecto a la sustentabilidad porque el mayor impacto que se genera sobre el medio ambiente en las viviendas es producto de la operación de estas (cuando las personas habitan y viven en ellas). Tener una vivienda de bajo consumo, en palabras simples es que estas tienen una buena aislación conservando la temperatura de la vivienda de forma eficiente (tanto para calor como para el frío). De todas formas, esto también se está implementando en Chile a través de la clasificación CEV por lo que se están tomando acciones sobre este tema”.

Martín agregó que, “respecto a políticas a nivel de país, por ejemplo, en España existe una fuerte subvención a la generación de energía mediante paneles fotovoltaicos a través de apoyo por parte de las comunidades autónomas o baja de impuestos. Los paneles fotovoltaicos pueden colocarse a nivel de comunidades de edificios o de personas particulares. Esto es una medida que impacta en dos áreas:

1-. Reducir el costo de la electricidad a partir del aumento del costo producto de la Guerra Rusia- Ucrania.

2-. La utilización de fuentes de energías renovables”.

Martín agregó que “por otro lado, existen políticas locales en búsqueda de la sustentabilidad, por ejemplo, en la Comunidad Valenciana, en la capital la ciudad de Valencia, existe un plan de control vehicular en algunas zonas para reducir las emisiones de C02 mediante un monitoreo en las zonas céntricas. Adicionalmente la ciudad está buscando el objetivo de ser una ciudad de emisiones 0 para el 2030.

A su vez existen esfuerzos a nivel de empresas en el rubro de la construcción, ejemplo de esto es la empresa Cementos Molins, la cual tiene una política de búsqueda de reducción de las emisiones para el 2050 de 0 emisiones. Esto es un avance importante, ya que uno de los procesos que más genera contaminación es la producción del hormigón”.

Una larga tarea por delante

De acuerdo a un informe de Naciones Unidas, la construcción y el uso de edificios continúa siendo responsable de más del 34% de la demanda energética, y cerca del 37% de las emisiones de CO2 relacionadas a la energía y sus operaciones.

El sector de la construcción es uno de los más importantes de la economía; desde ese sitio puede convertirse en un aliado estratégico para contribuir a la lucha contra el cambio climático, demostrando que sí se pueden incorporar acciones claves para garantizar la sostenibilidad en los procesos de producción y la propuesta de valor entregada. 

Sobre el caso específico de nuestro país, el Ingeniero Civil indicó que“el sector de la construcción representa en torno al 7% del PIB de Chile, siendo uno de los sectores productivos más importantes del país. Sumado a esto el impacto medioambiental que genera el rubro en general, es esencial que se tomen medidas por parte de los países para apoyar la sustentabilidad del rubro. Esto se debe hacer de forma estratégica trazando una ruta de trabajo con objetivos claros a corto, mediano y largo plazo, dando por un lado desde los entes públicos facilidades y por otro lado en el sector privado el compromiso a una mejora en los procesos para reducir la contaminación”.

De hecho, en Chile realizó un listado con cinco de las prácticas que podrían tomar otras empresas para aportar al cuidado y la preservación del medioambiente: 

  1. Electromovilidad. Utilización de energía eléctrica para el desplazamiento de insumos. Según su propia experiencia, esta práctica tiene beneficios tales como la emisión de cero partículas contaminantes y menores residuos peligrosos, pues no requieren lubricantes ni filtros.
  • Logística optimizada. Optimización de rutas de entrega a través de softwares para ahorrar costos al reducir los kilómetros recorridos. Con menos camiones en la carretera se disminuyen significativamente las emisiones de carbono.
  • Gestión de residuos. Separación y reciclaje de los embalajes no domiciliarios como plástico, cartón y vidrio. Sin duda, la acción genera menos contaminación ambiental y cumple con la legislación vigente.
  • Declaración ambiental de productos. Análisis e información precisa y verificable sobre el impacto de sus productos. ¿El objetivo? Que los profesionales de la construcción tomen decisiones informadas a la hora de escoger los insumos para sus  proyectos, sus componentes y sus ciclos de vida.
  • Reducción del consumo energético. Trata de estrategias para la gestión de la energía (gas y eléctrica), instalando, por ejemplo, intercambiadores de calor. Genera ahorro en el consumo. 

Por todo lo anterior, Chile va avanzando en implementar estas buenas prácticas de Construcción Sostenible.

Loreto Ibáñez Fontán

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